El abeto coreano es un árbol perenne resistente que se caracteriza por su llamativo envés plateado en las agujas. Si bien muestra mayor tolerancia a los suelos alcalinos y al calor en comparación con muchas otras especies de abeto, prospera mejor en ambientes más fríos. Para un crecimiento óptimo, debe plantarse en zonas con pleno sol o sombra parcial, en suelo húmedo y bien drenado. Este árbol tiene un crecimiento lento y, después de aproximadamente una década, proporcionará una densa copa de sombra. Sin embargo, es sensible al suelo compactado y a la contaminación atmosférica, y no tolera bien las condiciones de humedad excesiva. Además, los ciervos suelen ser una amenaza para su salud. Esta especie se elige frecuentemente como árbol ornamental para paisajismo y también puede servir como árbol de Navidad. Su sistema radicular superficial lo hace relativamente fácil de trasplantar. Textura: fina a media. En cuanto a plagas y enfermedades, el abeto coreano puede presentar problemas como pudrición de la raíz, roya de las agujas y tizón de las ramas.