El Acer spicatum, comúnmente conocido como arce de montaña, es un arbusto o árbol pequeño caducifolio que suele alcanzar alturas de 3 a 7,6 metros. Presenta una copa ancha y extendida, sostenida por un tronco corto y ramas delgadas. Las hojas, dispuestas en direcciones opuestas, son de estructura simple, midiendo entre 5 y 12,5 cm de largo y ancho. Cada hoja suele tener tres, y ocasionalmente cinco, lóbulos poco profundos, con bordes dentados de forma irregular y tosca. El haz de las hojas es de color verde claro y sin pelos, mientras que el envés está cubierto de finos pelos. En otoño, el follaje se transforma en vibrantes tonos amarillo, naranja y rojo, con las hojas adheridas a delgados pecíolos, generalmente más largos que las propias láminas foliares. La corteza es inicialmente lisa y de un gris-marrón opaco, pero gradualmente adquiere una textura ligeramente escamosa. El fruto consiste en pares de sámaras rojizas, que miden entre ¾ y 1¼ pulgadas de largo, y maduran desde finales de verano hasta principios de otoño. Además, la savia de este árbol se puede recolectar para obtener azúcar y hervirla para producir jarabe de arce. La corteza es rica en taninos, lo que la hace útil en el proceso de curtido de cuero. Esta especie no es particularmente adecuada para el cultivo. Crecimiento: Lento a moderado. Forma: Tronco corto con aspecto arbustivo. Exposición: Prospera a pleno sol o sombra parcial, prefiriendo suelos frescos, húmedos y sombreados.
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