Agave americano, Aloe americano, Agave caducifolio, Agave oriental, Aloe falso, Maestro de la serpiente de cascabel
El Agave virginica, comúnmente conocido como agave americano, es una rara planta herbácea perenne rizomatosa originaria de Carolina del Norte. Esta planta se encuentra en todo el sur de Estados Unidos, extendiéndose hacia el oeste hasta Texas y llegando tan al norte como Illinois, así como en el noreste de México. Anteriormente se clasificaba como Manfreda virginica, y el nombre del género Manfreda deriva del autor italiano del siglo XIV, Manfredus, conocido por sus escritos sobre plantas medicinales. El agave americano prospera en suelos de jardín promedio y bien drenados, y prefiere pleno sol a semisombra, demostrando resiliencia en condiciones de sequía y floreciendo en ambientes xéricos. En primavera, sus hojas emergen para formar una atractiva roseta basal, similar al aloe, con su textura verde oscuro, suave y suculenta, razón por la cual también se le llama Aloe americano. La planta presenta una inflorescencia distintiva, caracterizada por estambres que se extienden desde flores tubulares de color verde amarillento, agrupadas libremente en la parte superior del tallo. Las flores, de dulce aroma afrutado, persisten desde el verano hasta el otoño. A diferencia de los agaves auténticos, el agave americano puede florecer varias veces a lo largo de su vida. Su polinización se realiza exclusivamente por polillas esfinge, noctuidos y abejorros. En cuanto a la salud de las plantas, el agave americano está prácticamente libre de problemas importantes de insectos o enfermedades. Sin embargo, cabe destacar que las larvas de la polilla esfinge, su principal polinizador, se identifican como la oruga del gusano cuerno del tomate o del tabaco.