Las alceas roseas, comúnmente conocidas como malvarrosas, son plantas perennes con flores que se resembran solas, formando colonias que reaparecen en los jardines año tras año. Estas plantas se encuentran principalmente en entornos cultivados y rara vez se ven en su hábitat natural. Si bien su origen exacto es incierto, se cree que podrían haberse originado como especie cultivada en Turquía. Cabe destacar que a veces se las clasifica bajo el nombre de Althaea en los catálogos de viveros. Las malvarrosas prosperan con luz solar plena o parcial y prefieren un suelo rico y orgánico. Si se siembran a finales del verano o principios del otoño, florecerán al verano siguiente. Aunque se adaptan a diversas condiciones de suelo y toleran algo de sombra ligera, no prosperan en suelos invernales excesivamente húmedos. Consideradas típicamente como bienales o perennes de corta duración, estas plantas son muy ornamentales, con flores en una gama de colores, incluyendo lavanda, rojo y amarillo, que se asemejan a las amapolas (Papaver somniferum). Las flores crecen en espigas robustas y erguidas que pueden alcanzar alturas de 1,5 a 2,4 metros, generalmente sin necesidad de tutores. Su período de floración se extiende de junio a agosto.
**Enfermedades, plagas de insectos y otros problemas de las plantas:**
Las malvarrosas se cultivan a menudo como bienales debido a su vulnerabilidad a enfermedades como la roya, la mancha foliar y la antracnosis. Además, pueden verse afectadas por plagas como babosas, arañas rojas y escarabajos japoneses. En condiciones cálidas y secas, las hojas inferiores pueden comenzar a marchitarse.