Esta flor silvestre japonesa, con follaje verde manzana fácil de cultivar y flores similares a las del áster, simples o dobles, ofrece un período de floración prolongado desde principios de verano hasta otoño. Crece a pleno sol, pero en regiones más cálidas le conviene un poco de sombra por la tarde, prefiriendo suelos bien drenados con humedad moderada. Ideal para arriates perennes, también se puede naturalizar en prados o crear imponentes plantaciones en masa a lo largo de caminos. Al principio, las flores pueden aparecer simples, pero a mediados de verano, suelen desarrollarse en flores dobles. En cuanto a plagas, enfermedades y otros problemas, esta planta no suele presentar problemas significativos; sin embargo, es susceptible a la pudrición de las raíces si se planta en suelos excesivamente húmedos. Además, debe protegerse de los vientos fuertes.