Este arbusto caducifolio, originario de Corea, es resistente a la sequía y prospera en diversos entornos, aunque no tolera bien las condiciones de humedad excesiva. Presenta flores amarillas vibrantes, bayas rojas llamativas y un atractivo follaje otoñal. La planta se propaga por retoños, creando a menudo matorrales densos, lo que ha llevado a su clasificación como invasora en ciertas regiones. Es relativamente fácil de trasplantar y rara vez se ve afectado por los ciervos. Para conservar su forma, puede ser necesaria una poda ligera ocasional. Se recomienda precaución al manipularlo, ya que está repleto de espinas.