Esta conífera no solo presenta un follaje llamativo y aromático, sino que también exhibe una intrigante corteza de color marrón grisáceo que se desprende en capas, junto con prominentes conos masculinos y femeninos. Su forma general es cónica, caracterizada por ramas que se extienden hacia afuera. Las ramitas son aplanadas y culminan en densos racimos en abanico. Al aplastarse, las hojas de color verde oscuro desprenden una agradable fragancia. Los pequeños conos masculinos son amarillos, mientras que los conos femeninos adquieren una forma cilíndrica, compuesta por seis escamas aplanadas y puntiagudas en pares. A principios de otoño, cuando los conos femeninos comienzan a abrirse, adquieren una forma que recuerda al pico de un pato. Estos conos maduran a finales del verano en las zonas bajas, y los de las zonas altas lo hacen aproximadamente un mes después. Este árbol se adapta a diversos tipos de suelo, aunque prospera mejor en condiciones húmedas, bien drenadas y fértiles. Cabe destacar que es resistente a las quemaduras invernales.
Sin embargo, puede enfrentar desafíos como la pudrición del corazón y la roya, y puede ser bastante difícil trasplantarlo con éxito.