Las lilas de California son arbustos autóctonos que se caracterizan por su forma poco ramificada y ampliamente abultada. Son ideales para setos, borduras, jardines nativos o junto a cimientos de edificios. Estas plantas toleran el calor que reflejan las paredes orientadas al sur y son resistentes a la sequía una vez bien establecidas, aunque deben ubicarse en zonas protegidas del viento. Prosperan en suelos arenosos o rocosos con buen drenaje. Si bien pueden marchitarse durante el frío extremo, suelen recuperarse si se han establecido correctamente. Sin embargo, sus sistemas radiculares dificultan su trasplante. En cuanto a plagas, enfermedades y otros problemas: las lilas de California generalmente no presentan problemas significativos, aunque ocasionalmente pueden sufrir oídio y manchas foliares. Además, un suelo demasiado húmedo puede provocar la pudrición de las raíces.