El Cercis mediterráneo, como su nombre indica, es originario de la región mediterránea. Este árbol presenta múltiples troncos y prospera en ambientes más secos, lo que demuestra su resistencia a la sequía. Con una copa redondeada, suele alcanzar alturas de entre 4,5 y 7,6 metros. Cabe destacar que sus flores son más grandes que las de la mayoría de los demás Cercis, y brotan en primavera, antes de que se desplieguen las hojas. Este árbol se adapta bien a diversos entornos, como bosques, paisajes urbanos, como ejemplar destacado o en grupos. Sin embargo, es recomendable considerar plantar el Cercis autóctono, ya que se adapta mejor a nuestro clima local. En cuanto a posibles problemas, este árbol puede sufrir daños por los ciervos.