El membrillo japonés es un arbusto atractivo y de bajo mantenimiento, pero a menudo es difícil de encontrar en el mercado debido a su menor atractivo ornamental en comparación con otras variedades e híbridos de Chaenomeles. Esta planta presenta un porte extenso y abierto, caracterizado por una maraña de ramas espinosas. A finales del invierno, sus tallos desnudos desprenden flores de color naranja vibrante a rojo anaranjado, que a menudo persisten durante la floración. Estas llamativas flores se realzan con estambres de color blanco crema. Para una floración óptima, es recomendable plantar este arbusto a pleno sol. La poda debe realizarse en primavera, después de que las flores se hayan marchitado, ya que florece en la madera más vieja. Esta época no solo promueve el nuevo crecimiento, sino que también aumenta la probabilidad de más floraciones el año siguiente. Se aconseja evitar la poda excesiva. La planta se propaga mediante chupones, por lo que eliminarlos puede ayudar a controlar su propagación si es necesario. Si bien los frutos son técnicamente comestibles, tienen un sabor amargo al consumirse crudos. Sin embargo, se pueden utilizar para elaborar jaleas y otras conservas. En cuanto a plagas y enfermedades, el exceso de lluvia puede provocar manchas fúngicas en las hojas, lo que puede provocar la caída de las mismas. Los nuevos brotes pueden ser susceptibles a los pulgones y, ocasionalmente, pueden surgir problemas con cochinillas y ácaros. Además, la estructura espinosa de la planta puede atrapar residuos.