El alcanforero, una pequeña especie perenne originaria de Japón y Taiwán, prospera en entornos urbanos, lo que lo convierte en una opción ideal para la plantación en calles. Sin embargo, ha mostrado tendencia a volverse invasivo, especialmente en Florida, donde puede desplazar a la flora local gracias a su prolífica producción de semillas y su capacidad de autosiembra. Identificarlo es sencillo: simplemente aplastar sus hojas o ramitas libera un distintivo aroma a alcanfor. En cuanto a plagas y enfermedades, este árbol es vulnerable a la marchitez del laurel.