Esta versátil parra, que puede ser caducifolia o perenne, exhibe una variedad de colores y presenta numerosos estambres, junto con pequeños frutos secos con una cola sedosa y plumosa. Conocida por su capacidad trepadora, esta planta puede entrenarse para servir como un impresionante telón de fondo o incluso para adornar un cenador. Con sus pecíolos retorcidos, prospera maravillosamente al plantarse junto a cercas, en entornos boscosos o en jardines de estilo victoriano. Esta parra florece en los brotes nuevos, por lo que es esencial realizar una poda severa a principios de la primavera (Grupo de poda 3). Prefiere pleno sol, pero requiere sombra para sus raíces. Posibles problemas: Las raíces jóvenes pueden estar en riesgo de ser atacadas por babosas, caracoles y topillos, mientras que los pulgones pueden atacar los brotes nuevos. Aunque esta planta es propensa al oídio, muestra una fuerte resistencia al marchitamiento de la clemátide.