El ciclamen griego es una especie perenne que forma pequeños racimos a partir de tubérculos, originaria de la región mediterránea de Europa. Esta planta prospera en suelos rocosos y prefiere veranos cálidos y secos, con inviernos cálidos y húmedos. Aunque prospera a pleno sol o en semisombra, también puede sobrevivir en sombra profunda, lo que la hace adecuada para el cultivo en interiores. La planta presenta flores llamativas que florecen en otoño y hojas brillantes y variegadas. Su tubérculo es notablemente grueso y corchoso.