Esta delicada planta perenne se cultiva a menudo como anual, alcanzando una extensión de aproximadamente 90 cm y requiriendo abundantes nutrientes. Produce flores tubulares en tonos crema, rosa y lavanda, de 18 a 20 cm, que suelen florecer al final de la tarde y en días nublados. Si bien puede sobrevivir en suelos de calidad media, prospera mejor en condiciones ricas y húmedas. La planta crece y florece lentamente, y es importante tener en cuenta que todas sus partes son tóxicas. Prefiere los climas cálidos.