La lechetrezna es una flor silvestre perenne conocida por su rápido crecimiento, que a menudo forma densos racimos. Si bien es herbácea, presenta un tallo leñoso que puede exudar una savia lechosa tóxica al cortarla. Con el tiempo, esta planta puede convertirse en un arbusto. El sistema radicular de la lechetrezna es extenso y tenaz. Generalmente prospera en zonas perturbadas, a lo largo de caminos y en suelos áridos. Una vez que se arraiga, la lechetrezna puede superar a las hierbas nativas y otra vegetación en pastos, pastizales y hábitats naturales. Sus raíces pueden extenderse más de 3,6 metros de profundidad, lo que dificulta su manejo una vez establecida. La planta se propaga tanto por sus raíces como por semilla. El cultivo de lechetrezna está prohibido en diez estados de EE. UU. y está clasificada como maleza nociva en otros doce. Esta especie prospera a pleno sol y en condiciones secas, pero se adapta a diversos entornos, soportando temperaturas de hasta -49 °F. Sus raíces se desarrollan al doble de velocidad en suelos arenosos que en suelos arcillosos, aunque en estos últimos tienden a ramificarse más. La lechetrezna es particularmente agresiva en regiones semiáridas, creciendo en grupos con tallos erguidos. En cuanto a plagas y enfermedades, la lechetrezna no enfrenta amenazas significativas de insectos o enfermedades. En las regiones del oeste y norte de Estados Unidos, se reconoce como una maleza invasora nociva. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha incluido a esta especie en su lista de las 100 especies invasoras más problemáticas del mundo.