En su hábitat natural, el lirio kaffir prospera en ambientes húmedos y cerca de cursos de agua, demostrando una notable capacidad para soportar suelos mal drenados. Esta planta es una flor de corte llamativa y resistente, que aporta un toque único a los arreglos florales. En jardines perennes, el lirio kaffir ofrece un vibrante espectáculo en octubre, combinando a la perfección con varas de oro amarillas y ásteres azules. Para su propagación, se puede dividir en primavera.