El ciprés de Arizona es una conífera que típicamente crece en forma cónica y piramidal. Puede aumentar de 10 a 20 cm de altura cada año, alcanzando una altura madura de 12 a 18 metros y un ancho de 4,5 a 6 metros, con diámetros de tronco que varían de 30 a 40 cm. Para una protección eficaz, se recomienda espaciar los árboles al menos a 2 metros de distancia. Esta especie prospera con luz solar total o parcial y exhibe un impresionante tono azul plateado a verde azulado durante todo el año. Las ramas del ciprés de Arizona son robustas, pero presentan una apariencia delicada y delicada. Su atractivo aroma y su vibrante color lo convierten en una excelente opción para la decoración navideña. La corteza es de color marrón rojizo y, si bien es propensa al cancro, el follaje puede ralearse si el árbol se cultiva a la sombra. Este árbol puede servir como ejemplar o utilizarse como cortavientos, y muestra una tolerancia moderada a la sal. Las condiciones óptimas de crecimiento para el ciprés de Arizona incluyen pleno sol y suelo bien drenado. Es moderadamente resistente a la sequía y tolera la sal, requiriendo un mínimo de agua una vez establecido. Además, soporta el calor del verano y prospera en pendientes y suelos arenosos. Este árbol requiere poco mantenimiento y ofrece una resistencia moderada a los ciervos, lo que lo convierte en una opción preferible para la protección en comparación con otras plantas perennes de crecimiento rápido. Algunas variedades incluso se cultivan como árboles de Navidad, especialmente en las regiones más cálidas de Carolina del Norte.