menudo conocido como índigo chino, este arbusto caducifolio prospera a lo largo de arroyos y bosques en sus regiones nativas de Japón y China. Prefiere suelos promedio, bien drenados, de neutros a ligeramente alcalinos, con niveles de humedad medios. Si bien tolera el sol, el calor y la sequía, se beneficia de la sombra por la tarde en condiciones cálidas y húmedas. Además, los inviernos severos pueden dañar las puntas de sus ramas. Dado que florece en los brotes nuevos, es aconsejable podarlo hasta el suelo o hasta que alcance un crecimiento sano a principios de la primavera o incluso a finales del invierno. Este índigo generalmente se extiende a un ancho de 90 a 120 cm y alcanza una altura de 30 a 76 cm. Sus hojas verde oscuro consisten en folíolos pinnados de 20 cm, que se pueden utilizar para producir tinte índigo. La floración principal ocurre en junio y julio, con floraciones esporádicas que pueden extenderse hasta septiembre. Las flores, parecidas a los guisantes, se disponen en racimos estrechos de 10 a 20 cm de largo.