Esta vibrante planta de floración pertenece a la familia del amaranto y es conocida por sus hojas llamativamente brillantes, que pueden ser de color rojo intenso, verde, blanco o abigarrado. Aunque rara vez produce flores cuando se cultiva, se valora principalmente por su llamativo follaje. En jardines, prospera en suelos húmedos pero bien drenados y requiere pleno sol para alcanzar sus colores más vivos. Para fomentar una forma frondosa, es aconsejable pellizcar los tallos y eliminar los brotes, permitiendo que la planta concentre su energía en el desarrollo de sus coloridas hojas. Generalmente tratada como anual en regiones más frías, esta delicada planta perenne puede trasladarse al interior durante los meses de invierno y cultivarse como planta de interior en una mezcla de tierra arcillosa. El riego regular es esencial, pero tenga cuidado de no dejar la planta en agua; prefiere temperaturas cálidas y luz brillante. Durante el otoño y el invierno, reduzca el riego y protéjala de la luz solar intensa de la tarde. La poda puede ayudar a mantener una altura de 30 a 45 cm. Si la planta comienza a verse alargada, es posible que no esté recibiendo suficiente luz. En tales casos, recórtelo y los esquejes se pueden enraizar en agua.