La itea es un arbusto rastrero, de porte bajo y semiperenne. Suele crecer entre 1,8 y 3 metros de altura y puede extenderse hasta 1,8 metros de ancho, lo que la convierte en una excelente opción para plantaciones en grupo destinadas a naturalizar paisajes. Esta planta prospera en condiciones húmedas y puede florecer a pleno sol o en semisombra. En primavera, produce delicados racimos colgantes de pequeñas flores blancas.