El ricino aralia es un árbol de floración considerable que prospera en la sombra y es originario del este de Asia. Prefiere ser plantado en suelos bien drenados, ricos en materia orgánica y que se mantengan húmedos, idealmente a pleno sol o semisombra. Esta especie de bajo mantenimiento presenta espinas, llamativas flores blancas y frutos oscuros, con hojas similares a las del ricino. En cuanto a plagas, enfermedades y otros problemas: si bien generalmente no enfrenta grandes desafíos, puede tener dificultades durante los meses calurosos y húmedos del verano.