Este pequeño arbusto pertenece a la familia de las asteráceas y prospera a pleno sol, aunque también puede prosperar en semisombra. Una vez bien establecido, soporta el viento, la niebla salina, la sequía y las heladas; sin embargo, es sensible al encharcamiento y requiere un suelo bien drenado, preferiblemente arenoso. Crece sin necesidad de fertilizantes adicionales, incluso en entornos con deficiencia de nutrientes. Sus hojas son reflectantes, lo que las hace visibles de noche, lo que la convierte en una excelente opción para jardines lunares o como seto bajo. La propagación es sencilla, ya sea mediante semillas o esquejes de tallo semiendurecido.