Una vez que el lino perenne ha completado su floración estival, es importante podar los tallos para evitar que las plantas se vuelvan largas y delgadas. No se recomienda dividir las plantas debido a sus escasas raíces; en su lugar, la propagación debe hacerse mediante semillas o esquejes durante los meses de verano. Esta planta produce unas flores azules de las más hermosas y prospera mejor en suelos bien drenados.