Los signos de toxicidad se presentan generalmente dentro de las seis horas siguientes al consumo de la planta. Los síntomas incluyen falta de coordinación, salivación excesiva, dolor abdominal, hinchazón, náuseas, vómitos, diarrea, dolor de cabeza, debilidad, espasmos musculares, lagrimeo de ojos y nariz, pulso lento, cólicos, ataxia, depresión, sudoración, hormigueo en la piel, convulsiones, parálisis, coma y, a veces, incluso la muerte. La toxicidad en ovejas, cabras, ganado vacuno y caballos es más probable que se produzca a finales del invierno o principios de la primavera, cuando no hay otros forrajes disponibles. El ganado se encuentra tumbado, incapaz de mantenerse en pie, con la cabeza balanceándose de un lado a otro.