Las hepáticas son organismos antiguos, similares al musgo, que crean esteras con forma de hojas en la superficie del suelo. Cuando estas esteras se encuentran en plantas en macetas y el suelo se seca, pueden repeler el agua, lo que provoca un mayor secado de las macetas. Estas plantas se reproducen principalmente mediante yemas, que son pequeñas estructuras que se forman en forma de copa, y en menor medida, mediante esporas dispersadas por el viento. La lluvia o el riego pueden desprender las yemas de sus copas, lo que permite su propagación. Las hepáticas prosperan en ambientes frescos y húmedos y se encuentran comúnmente en áreas con riego regular, como zonas de propagación y entre plantas herbáceas perennes. El manejo de las hepáticas puede ser bastante difícil. Es recomendable inspeccionar las plantas antes de comprarlas y eliminar cualquier nueva infestación de inmediato para evitar su propagación. Algunos herbicidas de preemergencia, mantillos y herbicidas de contacto no selectivos pueden ayudar a suprimir las hepáticas. Sin embargo, las infestaciones persistentes pueden requerir un deshierbe manual regular y ajustes en las prácticas culturales para lograr un control efectivo.