Las nerinas son un género de plantas con flores perteneciente a la familia Amaryllidaceae y a la subfamilia Amaryllidoideae. Son plantas perennes bulbosas, algunas de las cuales son de hoja perenne, que se encuentran típicamente en ambientes rocosos y áridos. Son vulnerables a daños cuando las temperaturas bajan de los 2 grados Celsius (25 grados Fahrenheit). La mayoría de las especies presentan hojas en forma de correa que pueden crecer hasta 30 cm de largo. Dependiendo de la variedad, estas hojas pueden marchitarse antes del período de floración a finales del verano o principios del otoño, o pueden aparecer solo después de que las flores hayan florecido. Todas las nerinas producen flores llamativas y anchas que se asemejan a embudos o trompetas, que crecen en racimos sobre tallos sin hojas. Para un crecimiento óptimo, las nerinas se cultivan mejor en macetas. Es importante utilizar una mezcla de tierra rica y con buen drenaje y plantar los bulbos con el cuello por encima de la superficie del suelo, enterrando solo la mitad de cada bulbo, a unos 5 cm de profundidad. Coloque los bulbos a una distancia de 15 a 20 cm. Pueden permanecer en la misma maceta durante varios años, ya que suelen prosperar con poca densidad. Riegue abundantemente mientras las plantas tengan hojas, pero evite regar durante su fase de latencia. Estas plantas prosperan a pleno sol o en semisombra.
Cabe destacar que todas las nerinas son particularmente propensas a las infestaciones de cochinillas.