Originaria de Centroamérica, el nombre del género deriva de los términos griegos «odonto», que significa «dientes», y «nema», que significa «hilo», lo que resalta los filamentos dentados de los estambres. El epíteto específico puede referirse a la forma de crecimiento erguida de la planta o posiblemente a sus espigas florales verticales. Requiere pleno sol.