Esta resistente flor silvestre perenne pertenece a la familia de las Asteráceas. Sirve como una robusta cubierta vegetal que prospera mejor en suelos bien drenados, y solo presenta dificultades en condiciones excesivamente ricas y húmedas. Se adapta bien a suelos de textura fina y media, pero no prospera en suelos arcillosos y gruesos. Con su follaje verde plateado, similar al césped, y su capacidad de extenderse, es una excelente opción para plantar en primer plano y cubrir el suelo. La planta produce flores vibrantes, similares a las margaritas, que son más prolíficas a pleno sol. Para mantener un aspecto ordenado, es recomendable podarla justo antes de que comience el nuevo crecimiento en febrero. Esta especie prefiere ambientes secos y arenosos y no tolera suelos excesivamente húmedos ni ricos en nutrientes. Las semillas, que miden 1/16 de pulgada de largo, maduran de un color canela a marrón oscuro y se pueden recolectar fácilmente. El viento puede dispersar estas semillas, lo que facilita la propagación de la planta. El néctar de sus flores atrae a diversos polinizadores, como mariposas y abejas. Cabe destacar que los miembros del género Pityopsis son conocidos por sustentar a la especie especializada de abejas Perdita (Hexaperdita) boltoniae.