Esta planta puede cultivarse como anual o mantenerse en un contenedor como perenne, que debe trasladarse al interior a un lugar soleado y luminoso durante los meses más fríos. Durante el invierno, es importante regar las plantas en contenedor con moderación. Si decide tratarla como perenne, pódela a finales del invierno para promover un nuevo crecimiento para la próxima temporada. Como alternativa, puede recortarse en invierno y almacenarse en un lugar fresco y oscuro. Las flores, que pueden ser blancas, azules o rosadas, aparecen en racimos terminales y son tubulares con cinco lóbulos que se extienden. En condiciones óptimas, esta planta puede florecer durante todo el año. Aunque técnicamente se clasifica como un arbusto, se puede entrenar para que crezca como una enredadera con algo de soporte. Sus ramas arqueadas requerirán atado para mayor estabilidad. Si la planta comienza a verse larguirucha, se puede podar para mantener su forma. Además, tiene tendencia a producir retoños.
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