El abeto Douglas es una conífera perenne de la familia de los pinos. Para un crecimiento óptimo, debe plantarse en zonas con pleno sol o sombra parcial, preferiblemente en suelos francos ácidos y bien drenados. En sus primeros años, el árbol presenta una forma piramidal ancha y espirada, pero a medida que madura, tiende a perder sus ramas inferiores. Los abetos Douglas jóvenes son relativamente fáciles de trasplantar, pero no toleran bien la sequía. En cuanto a plagas y enfermedades, este árbol es susceptible a diversas enfermedades, como gorgojos, escarabajos de la corteza, araña roja, pulgones y agallas. Además, ocasionalmente puede experimentar problemas de podredumbre del corazón, podredumbre radicular y agalla.