La pera común, originaria de Europa y el norte de Irak, produce la conocida fruta en forma de lágrima, común en los supermercados. Existe una amplia gama de cultivares disponibles, con diferentes tamaños, formas y colores de fruta. Normalmente, el árbol se injerta en portainjertos enanos para mantener una altura manejable. Se adapta bien a diversos tipos de suelo, incluyendo los arcillosos. Para una producción óptima de fruta, se recomienda plantar dos o más variedades juntas. Entre los problemas que presenta se incluyen la susceptibilidad al fuego bacteriano, la antracnosis, el cancro, la sarna y el oídio. Además, atrae plagas como la psila del peral, la polilla de la manzana y los barrenadores.