La palma aguja es una palmera compacta y templada que alcanza una altura de hasta 1,5 metros, caracterizada por su porte denso y arbustivo. Esta palmera, casi sin tronco, puede soportar breves periodos de temperaturas bajo cero, lo que la hace resistente en el sureste. Sus espinas afiladas pueden dificultar su reubicación una vez establecida, lo que supone un riesgo tanto para humanos como para animales. Si bien su hábitat natural son las regiones pantanosas del sureste de Estados Unidos, esta especie se encuentra actualmente en peligro de extinción. Sus hojas se asemejan mucho a las del Trachycarpus. A menudo utilizada como ejemplar o planta de maceta, la palma aguja demuestra resistencia a la sequía una vez bien establecida. Puede prosperar en suelo húmedo y a pleno sol, pero prefiere la semisombra. Esta palmera crece lentamente y es reconocida como la variedad más resistente al frío, propagándose mediante retoños. Rara vez se ve afectada por los ciervos y tiene una tolerancia moderada a la sal.