La corteza de este árbol varía de naranja a marrón rojizo y se desprende en tiras, a menudo ocultas por sus hojas. A medida que el árbol madura, sus ramas se vuelven colgantes y extendidas, proporcionando una sombra densa durante sus años jóvenes. Esta especie prospera en suelos ricos, húmedos y bien drenados, idealmente ubicados en un área abierta. No tolera bien la sequía ni la contaminación atmosférica. La textura de la corteza es de media a gruesa. En sus etapas iniciales, el árbol presenta una forma espiramidal o piramidal, pero a medida que envejece, desarrolla un tronco recto con ramas que se extienden horizontalmente en verticilos, lo que le da un aspecto rígido y ramificado.