La siempreviva tectorum, comúnmente conocida como siempreviva, es una planta con flores perteneciente a la familia de las Crasuláceas. Esta especie es originaria de las regiones montañosas del sur de Europa y se cultiva ampliamente en todo el continente, no solo por su atractivo estético, sino también debido a la creencia romana de que protegía los edificios de los rayos. Prospera en suelos medios, bien drenados, secos a moderadamente húmedos, y prefiere pleno sol, aunque puede tolerar algo de sombra ligera. Esta planta prospera en sustratos arenosos o con grava y es resistente a suelos pobres y períodos de sequía. Para asegurar un crecimiento óptimo, requiere un excelente drenaje del suelo, por lo que es importante evitar el riego excesivo. La siempreviva tectorum se propaga mediante hijuelos, que le ayudan a formar colonias. Tras la floración, las rosetas individuales mueren, por lo que es recomendable retirarlas del jardín en ese momento. Además, esta planta presenta una tolerancia moderada a la sal.
El Sempervivum tectorum es especialmente adecuado para jardines de rocas, así como para plantarlo a lo largo de borduras, en grietas de rocas y junto a muros de piedra. También puede servir como cubresuelo en áreas pequeñas, borduras o alrededor de cimientos, y se recomienda plantarlo en grupos o en plantaciones en masa para lograr el máximo efecto.
Método de propagación: Retoños.