Este árbol es muy adaptable y crece rápidamente, prosperando incluso en suelos pobres y demostrando resistencia a la sequía. Ha demostrado resiliencia a la enfermedad del olmo holandés y ha sido fundamental en el desarrollo de otras variedades de olmo que comparten esta resistencia. Sin embargo, a menudo se considera un árbol ornamental inferior debido a sus ramas frágiles, su crecimiento desordenado y su vulnerabilidad a las plagas, en particular a los escarabajos de las hojas. Puede producir colonias extensas gracias a su prolífica producción de semillas, lo que lo ha clasificado como invasor en ciertas regiones. Su principal aplicación radica en el control de la erosión en suelos poco fértiles, especialmente donde la estética no es una prioridad. En cuanto a plagas y enfermedades, el escarabajo de las hojas del olmo se alimenta frecuentemente de sus hojas. Otros insectos problemáticos incluyen barrenadores, minadores de hojas, cochinillas, orugas y cochinillas. Si bien muestra cierta resistencia a la enfermedad del olmo holandés y a la necrosis del floema, no es completamente inmune y puede verse afectado por diversas marchiteces, podredumbres y chancros.