Este viburno perenne es originario de Okinawa y varias otras islas de Japón. Se ha convertido en una opción predilecta para paisajismo en Florida y regiones similares con inviernos suaves, pudiendo alcanzar alturas de hasta 3,6 metros si no se poda. Para controlar su rápido crecimiento y mantener su forma, es recomendable podarlo durante los meses de primavera y verano. Esta planta prospera en suelos ricos y bien drenados que se mantienen húmedos y se adapta a diversas condiciones de luz, desde pleno sol hasta semisombra.