Esta planta prospera en ambientes con humedad constante, idealmente con niveles de agua de entre 5 y 7,5 cm de profundidad. Para evitar una propagación indeseada, es mejor plantar los rizomas justo por debajo de la superficie, al borde del agua o en macetas. Se beneficia de la sombra de la tarde, especialmente durante los veranos calurosos de las regiones del sur. Al aplastar las hojas y los rizomas, emiten una fragancia dulce, de ahí su nombre común. Aunque se cultiva principalmente como planta de acento o ejemplar en estanques o jardines acuáticos, también se puede encontrar en zonas bajas, entornos naturalizados o bosques, siempre que el suelo se mantenga adecuadamente húmedo. En cuanto a plagas, enfermedades y otros problemas: no hay preocupaciones significativas. Sin embargo, pueden producirse quemaduras en las hojas si el suelo no se mantiene constantemente húmedo.