La palma de Navidad presenta un tronco delgado y gris que crece rápidamente hasta aproximadamente 1,83 m (6 pies) antes de desacelerarse, manteniendo su forma hasta alcanzar una altura máxima de 7,62 metros (25 pies). Esta palmera solitaria exhibe frondas verdes, rígidas y arqueadas, que pueden extenderse de 1,2 a 1,5 metros (4 a 5 pies) de largo. A mediados del verano, sutiles racimos de flores color crema emergen en la base de la copa, seguidos de pequeños frutos verdes de aproximadamente 2,54 cm (1 pulgada). Con la llegada del invierno, estos frutos maduros se transforman en un rojo vibrante. Si bien los troncos se pueden plantar en grupos, generalmente de tres en tres para simular una apariencia de varios troncos, el nombre "palma de Navidad" se deriva del cambio de color estacional del fruto. Debido a su alta sensibilidad a las heladas y a las condiciones de congelación, se recomienda cultivar esta palmera en un recipiente que pueda trasladarse al interior durante los meses más fríos. Esta palmera es ideal para pequeños jardines residenciales y también puede servir como árbol de calle en regiones tropicales. En cuanto a plagas y enfermedades, la palmera de Navidad es vulnerable a una grave enfermedad bacteriana conocida como amarillamiento letal y puede experimentar deficiencia de boro. Para favorecer su crecimiento en suelos pobres en nutrientes, se recomienda utilizar un fertilizante específico para palmeras.