Alocasia spp. comprende un género de 80 especies de plantas herbáceas perennes y tuberosas, nativas de las regiones tropicales de Asia, donde las lluvias abundantes son comunes. Estas plantas prosperan en ambientes con temperaturas diurnas anuales de entre 20 y 25 °C, prefiriendo zonas sombreadas con suelo franco bien drenado y rico en nutrientes, aunque pueden adaptarse a diversos tipos de suelo. Las raíces divididas pueden iniciarse en macetas o contenedores interiores y luego trasplantarse al exterior después de la última helada. El riego y la fertilización regulares son esenciales, ya que estas plantas pueden tardar hasta 600 días en madurar. Antes de la primera helada de otoño, es aconsejable desenterrar las macetas y llevarlas al interior para que pasen el invierno. Durante los meses de invierno, reduzca el riego y reintroduzca las plantas en el jardín en primavera. Muchas especies de este género poseen la capacidad única de generar calor en su espádice floral a medida que madura el polen, lo que intensifica la fragancia que desprende la planta. Este aroma intenso atrae a más polinizadores y aumenta la tasa de fertilización.
Aunque esta planta rara vez produce flores, cuando lo hace, estas son de un blanco cremoso. En contraste, su follaje es vibrante y colorido. La alocasia se cultiva comúnmente como planta de interior o, si las condiciones de temperatura y humedad lo permiten, como planta ornamental de verano. Sin embargo, cuando se cultiva en macetas, la planta no suele alcanzar su altura máxima.
**Enfermedades, plagas y otros problemas de las plantas:**
Las plantas de alocasia son particularmente vulnerables a los ácaros y pueden verse afectadas por vientos fuertes; por lo tanto, si se plantan al aire libre, deben ubicarse en un lugar resguardado.