El aloe es un género diverso que comprende más de 500 especies de plantas suculentas perennes con flores, siendo el aloe vera la más reconocida, conocida por su uso en diversos productos farmacéuticos. Estas plantas suelen presentar hojas gruesas y carnosas que crecen en roseta y se propagan por hijuelos. Su tamaño puede variar desde variedades pequeñas hasta formas arbóreas, y producen flores tubulares que suelen estar densamente agrupadas a lo largo de tallos sin hojas, mostrando una variedad de colores. Muchas especies de aloe son valoradas por sus cualidades ornamentales y se cultivan comúnmente como plantas de interior. Al cultivarlas en interiores, es mejor colocarlas cerca de una ventana orientada al sur o al oeste, ya que la mayoría de las variedades requieren un mínimo de seis horas de luz solar al día. Si decide trasladar su aloe al exterior durante el verano, es importante aclimatarlo gradualmente a la luz solar parcial. El riego debe ser abundante, pero solo después de que la tierra se haya secado, asegurándose de que el exceso de agua pueda drenar de la maceta. Es aconsejable utilizar tierra para macetas específicamente diseñada para suculentas y cactus, y elegir macetas con múltiples orificios de drenaje, siendo especialmente adecuadas las macetas de barro.
En general, los aloes son plantas de interior que requieren poco mantenimiento y son fáciles de cuidar.