El arbusto de nieve es un arbusto perenne originario de las islas tropicales del Pacífico, conocido por sus llamativas hojas variegadas y sus vibrantes tallos rojos. En su entorno natural, se utiliza comúnmente para crear setos. Este arbusto suele alcanzar alturas y anchuras de 60 a 120 cm, con una forma redondeada o similar a la de un jarrón. También existen cultivares con follaje moteado en rosa y blanco. Para un crecimiento óptimo, el arbusto de nieve prospera en suelos húmedos, de fértiles a medios, y prefiere pleno sol o semisombra. En Carolina del Norte, puede servir como planta decorativa en macetas, en jardines o patios, pero debe trasladarse al interior durante los meses de invierno. La baja humedad típica de los interiores en invierno puede provocar la caída de las hojas, por lo que los invernaderos son el entorno ideal para su hibernación.