La aciano de montaña es una flor perenne que crece erguida y forma matas, originaria de Europa. Se distingue por sus flores solitarias con flecos, que exhiben un vibrante tono azul con centros azul rojizos y brácteas con bordes negros que rodean las cabezuelas. Esta planta prospera en condiciones normales, prefiriendo niveles de humedad entre secos y medios y suelos bien drenados, y florece a pleno sol. La aciano de montaña es resistente, capaz de soportar la sequía y las malas condiciones del suelo. Se puede reproducir de dos maneras: mediante estolones, que forman colonias rápidamente en condiciones ideales de crecimiento, o por semilla. Si se eliminan las flores marchitas, pueden aparecer más flores en otoño, lo cual también ayuda a controlar la dispersión de las semillas. Para mantener su salud, las plantas deben dividirse cada dos o tres años. El nombre del género deriva de un término popular para diversas plantas, utilizado a finales del siglo XIV, que se remonta al latín medieval «centaurea», que proviene del latín «centaureum» y del griego «kentaureion», vinculado a «kentauros», que significa «centauro». Esta nomenclatura refleja los usos medicinales de la planta, atribuidos a Quirón, el centauro de la mitología. El epíteto específico indica una conexión con regiones montañosas o sus orígenes.