Esta planta nativa del sureste es bastante rara en su hábitat natural y puede ser difícil de encontrar en viveros, pero el esfuerzo vale la pena. Crece como un arbusto semicaducifolio, suelto y abierto, que suele alcanzar unos dos metros de altura, con una forma extendida y abultada. Las hojas son de color verde brillante por encima y plateadas por debajo, y el follaje más antiguo adquiere un llamativo tono naranja calabaza en otoño. Además, las hojas desprenden una agradable fragancia que recuerda a la manzana o el plátano. Las pequeñas flores de color verde amarillento se asemejan a las de la flor de Pascua, aunque carecen de las brácteas grandes y vibrantes. Ambas plantas pertenecen a la familia de las euforbiáceas (Euphorbiaceae) y comparten características como la savia lechosa y una notable resistencia a los daños causados por los ciervos. El crotón de Alabama puede soportar cierto abandono y condiciones secas, pero prospera mejor en semisombra con suelo orgánico húmedo y bien drenado. El principal desafío en el cultivo de esta planta radica en evitar que los arbustos y enredaderas más agresivos la eclipsen.