El nombre "maíz dulce" capta a la perfección la esencia de esta planta, ya que sus flores se asemejan mucho a este apreciado dulce otoñal. En regiones más cálidas, el maíz dulce se cultiva como arbusto perenne, mientras que en climas más fríos, se suele cultivar como anual. Su capacidad para permanecer perenne o marchitarse durante el invierno depende de las temperaturas locales. En zonas más frías, la planta no volverá a florecer hasta el otoño siguiente, una vez marchitada. Generalmente, tiende a marchitarse cuando las temperaturas bajan a los -6 °C y comienza a revivir a finales de marzo, con la llegada de las temperaturas. Para maximizar la floración, es mejor cultivar maíz dulce a pleno sol. Para una supervivencia óptima, las plantas nuevas deben plantarse en primavera, dándoles tiempo suficiente para establecerse. El riego regular es esencial para las plantas jóvenes, pero una vez establecidas, el maíz dulce muestra una mayor resistencia a la sequía. Podar la planta a finales del invierno puede estimular el nuevo crecimiento en primavera. Esta variedad es reconocida como la más resistente al frío dentro del género Cuphea.