El Cyperus rotundus, comúnmente conocido como juncia púrpura, es una juncia perenne originaria de Eurasia. Se caracteriza por su aspecto verde brillante, similar al del pasto, y sus tallos triangulares erguidos que se ramifican en tres vainas de semillas moradas con forma de antena. En otoño, la planta muere y se desvanece, pero en primavera, brotan nuevos brotes de sus tubérculos subterráneos. Esta especie prospera en ambientes húmedos, prefiriendo temperaturas cálidas y pleno sol, aunque puede adaptarse a diversos hábitats. Al igual que su pariente, la juncia amarilla (Cyperus esculentus), la juncia púrpura se propaga mediante rizomas y tubérculos delgados y alargados ubicados en la base de sus tallos. Representa una amenaza significativa para los cultivos en campos abiertos y soleados, así como en suelos secos y alterados. Los rizomas agotan los nutrientes del suelo, lo que afecta negativamente a las plantas vecinas y dificulta su eliminación. Al arrancarla, la planta revela nódulos con forma de nuez que almacenan nutrientes (que también son comestibles) junto con una extensa red radicular. Desafortunadamente, arrancarla puede dejar raíces rotas que pueden dar lugar a nuevas plantas, y sus semillas pueden permanecer latentes durante varios años. Para controlar eficazmente esta maleza, es recomendable retirar las plantas jóvenes y exponer las raíces a la luz solar para desecarlas. La juncia morada se considera una de las malezas más problemáticas a nivel mundial, con presencia en más de 90 países y afectando al menos a 52 cultivos diferentes. En cuanto a plagas y enfermedades, no se conocen problemas asociados con esta planta. Sin embargo, presenta propiedades alelopáticas, lo que significa que agota los nutrientes del suelo, lo que puede reducir significativamente el rendimiento de los cultivos. Además, muestra resistencia a la mayoría de los herbicidas y es una de las pocas malezas que no se puede controlar eficazmente con acolchado plástico.