Este árbol alcanza alturas de 6 a 18 metros y presenta una distintiva corteza anaranjada y marrón, lo que lo hace poco común en entornos cultivados. En sus primeros años, presenta una forma piramidal, que evoluciona a una forma redondeada con una ramificación densa al madurar. Florece a principios de la primavera, mostrando dos grandes brácteas blancas que se asemejan a una paloma que las rodea. El árbol tarda en florecer y prospera a pleno sol o sombra parcial, prefiriendo suelos húmedos y bien drenados. Durante los períodos de sequía, requiere riego. Las hojas son alternas y simples, midiendo entre 5 y 14 cm, y el árbol ofrece poco color en otoño.