El pistacho chino es famoso por su resiliencia, resistencia a la sequía, facilidad de trasplante y ausencia de plagas. Este llamativo árbol de tamaño mediano es una excelente opción tanto para jardines residenciales como para entornos urbanos. Al principio, el pistacho chino puede parecer algo torpe y poco atractivo, pero madura hasta convertirse en un ejemplar impresionante con una copa amplia y arqueada. En su madurez, puede alcanzar alturas de hasta 12 metros, con una extensión que varía entre 7,6 y 10,6 metros. Existen variedades masculinas y femeninas, y sus ramas principales pueden ser erguidas o arquearse con gracia. Para garantizar un árbol bien formado y simétrico, es crucial una poda adecuada durante sus primeros años. Durante el verano, el árbol exhibe hojas verdes brillantes y de textura fina, que se transforman en vibrantes tonos naranja y rojo en otoño, lo que lo convierte en uno de los árboles más atractivos de la temporada. Además, su corteza descascarada le aporta un atractivo invernal. Además de necesitar un suelo bien drenado, el pistacho chino prospera en casi cualquier tipo de suelo. Considere añadir uno a su jardín; no se arrepentirá.
Una vez establecido, este árbol requiere poco mantenimiento y no es propenso a plagas importantes.