Los caquis orientales de frutos grandes no solo son hermosos y deliciosos, sino también fáciles de cultivar, y se mantienen atractivos durante todo el año en cualquier paisaje. Estos árboles prosperan en el este de Carolina del Norte y el piedemonte sur, aunque no soportan temperaturas inferiores a -10 °C. Entre los cultivares recomendados se incluyen Fuyu, Jiro y Hanagosho. Si bien es recomendable plantar varias variedades para aumentar la producción de frutos, no es estrictamente necesario. Para un crecimiento óptimo, estos árboles prefieren suelos francos y bien drenados con un pH entre 6,0 y 6,5; sin embargo, se adaptan a diversos tipos de suelo. Normalmente, los caquis florecen a mediados de abril, por lo que es importante protegerlos de las heladas tardías. Requieren poco mantenimiento, presentan pocos problemas graves de plagas o enfermedades y, a diferencia de algunos árboles frutales de hoja caduca, no requieren poda anual. Con su impresionante follaje otoñal y sus frutos, que se pueden cosechar hasta bien entrado el otoño, son una fantástica adición a cualquier jardín de productos comestibles. La fruta de estas variedades no astringentes se puede disfrutar fresca, cortada en rodajas como un tomate o incorporada en diversos productos horneados.
Sin embargo, tenga cuidado con posibles problemas como la formación de escamas, infestaciones de cochinillas y manchas en las hojas, así como la posibilidad de una caída desordenada de la fruta.