La hediondez, una maleza anual originaria de partes de Europa y el Himalaya occidental, ha proliferado más allá de su hábitat natural, particularmente en California y Australia. También se ha identificado en estados como Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut y Carolina del Sur. Esta maleza emite un aceite de olor intenso proveniente de glándulas ubicadas en sus hojas y tallos, que puede causar dermatitis de contacto debido a su follaje pegajoso. Por lo tanto, se recomienda usar guantes y ropa de protección al manipularla. Además, la hediondez representa un riesgo para el ganado y los caballos, pudiendo causar enfermedades o incluso la muerte. Sus flores producen frutos peludos adornados con cerdas finas y espinosas que pueden perforar el estómago e intestinos de los animales si se ingieren. Además, el aceite puede afectar negativamente el sabor de la carne y los productos lácteos. Comúnmente conocida como ínula de alcanfor, hierba caqui del Cabo y fleabane apestosa, la hediondez pertenece a la familia de las asteráceas. El nombre del género, Dittrichia, honra al botánico alemán Manfred Dittrich, mientras que el nombre de la especie, graveolens, deriva del latín y significa "de fuerte aroma". La planta es erguida y multiramificada, alcanzando típicamente alturas de más de un metro. Sus hojas basales forman una roseta, mientras que las hojas del tallo son más pequeñas y se disponen de forma alterna. Pequeñas flores parecidas a las margaritas florecen en otoño, y las semillas son ovaladas, cubiertas de finos pelos y con cerdas en la punta. Estas semillas germinan durante el invierno y la primavera, dispersándose por el viento, el agua o adhiriéndose a animales, ropa o equipo. La hediondez presenta un ciclo de vida único para una planta anual. Emerge en mayo, desarrolla ramas y hojas de junio a septiembre, y produce flores y semillas de septiembre a diciembre. Esta maleza representa una amenaza significativa para las zonas agrícolas, ya que se encuentra a menudo junto a caminos, pastizales, terrenos baldíos y otros lugares perturbados. Para gestionar eficazmente la hedionda es necesario implementar medidas de control apropiadas en el momento oportuno.