Las droseras representan una de las familias más extensas de plantas carnívoras, con al menos 194 especies distintas. Estas plantas se reconocen fácilmente por sus tallos tentaculares que emergen de una roseta central de hojas. Su coloración puede variar del verde y el verde amarillento al rojo. Cada hoja está adornada con estructuras similares a pelos que culminan en glándulas que secretan un líquido pegajoso, similar al rocío, que permanece durante todo el día, atrayendo a los insectos que posteriormente son digeridos por enzimas. Las flores, que se abren en varios colores, suelen abrirse por la mañana en los días soleados de verano. Las droseras prosperan en diversos hábitats de humedales, como ciénagas, pantanos y marismas, y se encuentran en todo el mundo, desde regiones tropicales hasta zonas de Canadá. Desafortunadamente, varias especies están clasificadas como en peligro de extinción o amenazadas en sus hábitats nativos. El cultivo de droseras es relativamente sencillo para la mayoría de las especies. Prosperan en una mezcla de turba y arena, y requieren humedad constante y pleno sol, ya sea plantadas en el suelo o en macetas. Es importante investigar qué especies prosperarán mejor en tu ubicación específica.